05-06-2001. Análisis AMPLIADO EXTRAORDINARIO de la TRIPLE semana del 14 de mayo al 3 de junio de 2001 del Servicio Analítico-informativo de la RED VASCA ROJA



      9. PROSPICERE. UN VERBO A CONJUGAR. Las cosas son como son hasta que dejan de serlo. Las arenas movedizas de un planeta en crisis y de una Europa en crisis. La evidencia del desastre ecológico y las urgencias de problemas inmediatos que no pueden esperar.

      Prospicere es un verbo latino. Significa mirar delante de uno mismo, mirar a lo lejos o de lejos, tener una visión amplia. De él deriva la voz "prospectiva". Es un verbo que hoy resulta urgentísimo conjugar. Lo más preocupante de la postura que Arzalluz evidenciaba en la entrevista de EL PAÍS que más arriba he transcrito parcialmente es su falta de percepción de la urgencia de la situación. Su suicida aceptación de que la necesidad de que Euskal Herria recobre su soberanía puede esperar tranquilamente años y años a una mejor coyuntura. Que puede dejarse su planteamiento, en sus propias palabras, para muy largo plazo.

      Arzalluz es, por desgracia, uno de tantos líderes políticos, económicos, sociales y culturales incapaces de percibir la gravedad y la hondura de la crisis que estamos viviendo. Incapaces de advertir que están sobre las arenas movedizas de un planeta en crisis y de una Europa en crisis.

      Incapaces de percibir que la situación empeora a velocidades geométricas. De que este año será peor que el pasado y mejor que el que viene. Y de que el largo plazo puede ser ya una dimensión inalcanzable para nosotros.

      La evidencia del desastre ecológico en el que ya estamos viviendo sigue siendo suicidamente ignorada a pesar de que los datos se van acumulando abrumadoramente.

      La crisis económica mundial, el desastre del crecimiento pavoroso de la miseria, el agravamiento de los problemas demográficos, la fragilidad de los "parches" que los Estados capitalistas intentan poner…. Todo eso es también ya una avalancha, un alud sobre nuestras cabezas.

      En esta situación Euskal Herria no puede esperar al largo plazo para conseguir lo que necesita urgentemente para garantizarse una mínima posibilidad de supervivencia como pueblo: un Estado propio que sea la condición necesaria pero no suficiente para seguir existiendo.

      Hay además en el presente amenazas muy feroces y muy concretas y con consecuencias terribles para centenares de miles de vascos que no permiten esperar al largo plazo. Sencillamente porque a largo plazo no es que todos estaremos calvos sino que se habrán producido desastres irreversibles en Euskal Herria. El llenado del pantano de Itoiz y la bárbara destrucción que el Tren de Alta Velocidad supone son dos ejemplos de lo que no podemos esperar a parar. La agonía del euskara en amplias capas de nuestra población es otro. El empobrecimiento y la explotación salvaje de nuestra juventud otro.

      De forma que puede que Arzalluz tenga razón cuando señala que las cosas son como son y que siendo como son exigen el largo plazo. Pero lo que sucede es que es intolerable e insufrible como son las cosas. Y que hay que recordar que las cosas son como son hasta que dejan de serlo.

      Y que hoy es imprescindible que dejen de serlo.


      Finalizo este ya demasiado largo análisis. Son ya bastantes los que en España se han enterado el 13M de que somos sólida mayoría los vascos que no queremos ser españoles.

      Ahora habrá que mantener la ofensiva y soportar un recrudecimiento de la violencia española contra vascas y vascos. Y, previsiblemente, que PNV y EA miren para otro lado. Si es que no echan una manita al cipayo modo.

      Bueno. Arrieros somos, en el camino andamos y ahí nos vemos.

      Euskal Herria vive ¡carajo!. Haremos de la Tierra un Paraíso, la Patria de la Humanidad.

      Justo de la Cueva

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